[Blog de Concierta] Emular la acción concertada, asignatura pendiente

 

Desde las primeras palabras de Xaume Antich, hasta el último suspiro saboreando la coca de almendra con crema inglesa al azafrán, gelatina de naranja y helado de aceite de oliva, habitamos una atmósfera de gastronomía inteligente.

La propuesta del Hotel Tossal d’Altea, envuelta de la cultura desplegada por los aceiteros del territorio de la Taula del Sénia, y que se plasma en la exposición de los olivos milenarios, nos invitaba a vivir una experiencia distinguida.

Querer hacer las cosas bien en un homenaje continuo al aceite de oliva virgen extra, es el propósito de la familia Lledó, y ese propósito se constata como una realidad de cada día, en el desayuno, el almuerzo del mediodía y en la cena: una gastronomía ligada al territorio, a la temporada, a la creatividad y el equilibrio dietético.

La fiesta del aceite del Hotel Tossal homenajeó este año a los monovarietales de las tierras del Maestrat, con la Farga como gran protagonista. Un gesto que reconoce el esfuerzo de un colectivo de pueblos que han defendido a los olivos milenarios de la especulación.

Así lo subrayó el cocinero Evaristo Miralles cuando puso el énfasis en esa acción concertada de pueblos de Aragón, Cataluña y Comunitat Valenciana, superando fronteras y compartiendo un destino:

 

La protección de unos olivos, de un territorio y de una cultura que se alimenta del cuidado de la tierra, del cultivo sostenible de los olivos, de la gestión de una economía productiva que implica a los colectivos sociales en la cadena de valor de la oferta.

Los cocineros Juan Izquierdo y Evaristo Miralles enriquecieron la experiencia con platos tan singulares como el prensado de verduras, los jamoncitos de codorniz y las tranchas de bonito maridados de distinto modo con el aceite de oliva.

Fuente: http://compartimos.concierta.org/?p=109

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